Dones, don, dones…Dame un momento, desconozco el significado de esa palabra, me resulta familiar cuando la pronuncio en alto, pero no logro encontrarle un sentido.
(Tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac-tic-tac)
De acuerdo, he revisado el diccionario y tu texto, y creo que te refieres al don que, según la R.A.E, es:
de acierto.
1. m. Tino particular que se tiene en el pensar o ejecutar.
Tino, qué palabra tan graciosa ¿verdad? Podría ser un nombre, como el de mi profesor de química del colegio, pero no, en este caso hablamos de una habilidad, de un acierto a la hora de llevar a cabo ciertas acciones. Así que ¿qué dones no quiero tener? ¿Qué profesor de ciencias de mi instituto particular no quiero tener a la hora de pensar o ejecutar?
Podría responder tajantemente y lo voy a hacer, simplemente porque es un don que siempre quise tener y, una vez conseguido, olvidé con el tiempo. No quiero tener el don de dar patadas a las botellas que se postran a mi camino ni el de olvidar lo que dije a quién no tenía que haber dicho nada. Quiero no tener el don de la duda, perder mi habilidad a la hora de mantener relaciones sexuales con un retorcido signo de interrogación todas las noches en mi cama. Aborrezco tener el don de enamorarme de quién es inalcanzable y mi asombrosa capacidad de perder los post-it llenos de adverbios de negación. No quiero ver más allá de las palabras, ni inventar cuentos que no se pueden hacer realidad en una ciudad. No quiero tener el don de ver a los coches aparcados como a caballos que esperan despertar, ni el don de buscar en sus traseras placas números capicúa que doten de sentido a tal exhibición. Me gustaría no tener el don de decir sí, cuando en realidad quiero decir no, y el de decir no, cuando en realidad no sé si quiero decir sí. No quiero tener el don de perdonar cuanto esto significa aliviar. En realidad, existe una larga lista de dones que no me gustaría tener, pero sin duda alguna, entre todos, el que menos quiero tener es ese Don que se coloca delante del nombre de uno.
Y hablando de dones, esta tarde he descubierto un don que me encantaría tener. Me refiero al don de soportar la irritante voz e insoportable risa de una mujer que estaba sentada con un grupo de amigos en la mesa de enfrente en el Pepe Botella. Voy a esta cafetería madrileña muy a menudo a disfrutar de momentos de lectura, pensamiento y escritura. Suele ser un lugar tranquilo, pero esta tarde mi bar, mi isla, decidió hacer una excepción en el momento que esta insoportable mujer entró por la puerta junto con una retahíla de enfervorizados gritos en forma de saludos hacia sus amigos. Esta terrorista de la tranquilidad se dedicó a comenzar absurdas conversaciones, ser protagonista de las mismas y a ponerles fin con una desquiciante y frenética risa y así, una y otra vez. En cuestión de minutos tuve que dejar mi libro a un lado para convertirme, junto con las demás personas que se encontraban en el bar, en forzada audiencia de la nueva pregonera de estupideces. Me mantenía atento, esperando a ver quién sería la primera persona en aplaudir, o quizá, y con un poco de suerte, en tirarle su taza de café por encima de ese nuevo vestido verde que compró ayer en H&M. Si los gritos y las estridentes risas pudieran acabar con el hambre del mundo, esta mujer se convertiría en el ser más amado de la Tierra, pero como por desgracia, esto no es así, esta mujer se convirtió en el ser más odiado del Pepe Botella. Me fui a tiempo, pero quién sabe, quizá alguien decidió acabar a tiempo con aquella agonía.
Y a todo esto Teresa, yo me pregunto, ¿qué tienes que decir acerca de bozales para seres humanos?
V.
churchill Victor, very churchill. Teresa, te puedes lucir, menudo regalo de pregunta. Dale!
ResponderEliminarMuchas gracias!
ResponderEliminarDeseoso estoy de ver qué nos cuenta la señorita T. sobre los bozales para seres humanos!Seguro que será churchill (ísimo)!
Yo digo que serían maravillosos, incluso para una servidora cuando padece de incontinencia verbal.
ResponderEliminarUna idea genial, V! Los patentamos junto a los "Despensadores"? :-)
PD: qué bonito escribes!
Patentemos! Patentemos!
ResponderEliminarBozales para seres humanos y despensadores para todos!! Y todos ricos!!
P.D: gracias, para bonita tú!!
Oye un poco de seriedad, nada de romances en el curro!
ResponderEliminarEva, el amor es serio, y el romance un esmoquin, deja que nuestro romance baile de un modo elegante.
ResponderEliminarGracias Eva, te quiero.
Será por las horas a las que lo leo V, pero ya no sé si es que quieres un esmoquin, un romance, que te tomemos en serio, o unas clases de baile! La declaración y agradecimiento final ya me desconciertan del todo.
ResponderEliminarDudo. Dudo. Dudo.